¡Atención!
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domingo, 14 de febrero de 2010
El Amor Keynesiano
Los individuos componentes de un grupo social interactúan entre si compartiendo cierta cantidad de tiempo en ritmos regulares, estableciendo relaciones mutuales. Por lo general el tiempo que comparten y por ende la calidad de la relación, como se explica abajo, está determinada por los grupos tradicionales previamente organizados de acuerdo a una necesidad o actividad: compañeros de trabajo, de oficina, de aula, etc.
Este tipo de interacciones se dan ya que un individuo respecto a otro genera sentimientos ya sean positivos (afianzamiento) o negativos (rechazo) en mayor o menor medida. Pero a su vez, estos sentimientos son producto directamente proporcional del tiempo compartido y de los aspectos o cualidades de personalidad que los individuos compartan. Estas cualidades tienen valor en cuantos se descubren, de modo que dependen del conocimiento mutuo. Éste, por supuesto, requiere tiempo para producirse.
De modo que una relación entre dos individuos de un grupo social está condicionado principalmente por aquellos factores profundamente relacionados: el tiempo compartido (rutina), los aspectos en común (gustos, preferencias, etc.), el conocimiento mutuo y el afecto/rechazo (sentimiento).
Una vez que se definen éstos aspectos, se define la calidad de la relación que es fácilmente reconocible y popularmente etiquetada (Amigo, conocido, mejor amigo, colega, etc.). A esta altura es momento de resaltar la importancia de la orientación sexual de los individuos, que se puede definir a gran escala de acuerdo al género y a que otro género prefiere. Esta aclaración es importante para definir una especia de relación destacable.
La llamada relación romántica se produce cuando dos individuos, de orientación sexual compatible y estableciendo una relación, comparten un afecto (definido según las demás variables) superior al de las demás relaciones regulares. Así, el afecto es demostrado por medios que en otra relación serían inapropiados o, en todo caso, carentes del mismo significado. Estos medios varían de acuerdo a la pareja pero tienden a ser una emulación o derivado de las practicas sexuales, si no es que son éstas mismas (beso francés, coito, practica sin penetración, etc.); o bien los medios tradicionales de demostración de afecto (beso tradicional, abrazo, etc.).
Aunque se ha definido a la relación romántica como una relación compartida entre dos individuos, este nivel de afecto puede ser conocido por un solo individuo sin necesidad de reciprocidad, en lo que se conoce como amor platónico o no-correspondido.
Recientes estudios, sin embargo, han descubierto que la relación romántica puede ser ilusoria en varias ocasiones, de modo de que en realidad no se respeta el mencionado equilibrio o reciprocidad. Repasando, para establecerse una relación romántica es menester que haya dos sujetos que tengan un afecto mutuo y considerable. Por la naturaleza imprecisa y espontánea de los individuos es natural que se den ocasiones en que el afecto que siente un individuo no es igual al que siente el otro.
Si se entiende que cada individuo en una relación aporta (ofrece) afecto/cariño hacia el otro y recibe (demanda) del otro lo mismo, solo en equilibrio ambas pares serían iguales. Pero existen relaciones en que las ofertas y demandas son desiguales entre si, sin salir del cuadro de la relación romántica.
Plantéese dos sujetos, A y B, que están en una relación romántica. A demanda menos afecto de B que lo que B demanda de A, por tanto, la demanda de A es menor que la de B. Ahora bien, la Oferta de B está condicionada por su demanda, puesto que para saciar su demanda el individuo estará dispuesto a entregar tanto como pueda (para mantener la relación). Pero la oferta de A, que será menor a la de B será completamente absorbida por B que nunca será capaz de saciar su demanda. Así, la oferta resulta irrelevante y lo que termina condicionando a la relación es la demanda de afecto.
El brazo corto de la demanda de A resulta en que B se encuentra en sumisión respecto a A. Al descartar todo el excedente de afecto, A es quien pone las condiciones en la relación y por lo tanto el que tiene poder sobre el otro. El que demanda menos afecto tiene poder en la relación.
Se explica esto en un ejemplo: Suponiendo que ambos partícipes estén en optimas condiciones para realizar encuentros (no tienen ningún contratiempo especifico, está completamente disponibles), los encuentros/salidas que proponga B serán siempre más que los que proponga A, por su mayor demanda. A, al tener menor demanda, aceptará o rechazará esos encuentros, pero al momento de proponer, B aceptará todas opciones de A para intentar saciar su demanda. El resultado es que A termina decidiendo cuales encuentros se realizan y cuales no.
Es importante resaltar el peligro de este tipo de relaciones románticas, donde se llega a una situación de explotación sin saberlo (y si es que lo saben, es entonces cínico). Los individuos que se encuentran en la situación de desventaja deben tomar conciencia de esto antes de comenzar a sacrificar su dignidad, lo cual es ciertamente posible. Si bien la satisfacción de la relación romántica es inigualable, en este estado solo puede conllevar a un estado de ánimo pésimo, el equivalente emocional a la bancarota.
Estas relaciones terminan, tarde o temprano, cuando el sujeto opresor decide que no necesita más del oprimido. Pero si se conoce la realidad tal como es y se actúa adecuadamente, se puede cambiar el panorama a favor de los oprimidos.
¡Amantes del Mundo, Unidos!
(El cuento anterior está dedicado a las chicas de mi vida que me hicieron sentir insignificante y trasendental al mismo tiempo. Felíz día de los enamorados)
lunes, 25 de enero de 2010
Cosas que pasan, a veces
(Este cuento se lo dedico a la Ciudad de Buenos Aires y a sus curiosos habitantes)
Odio ir al dentista. Es una tortura tras otra. Son como 5 torturas, pero quizás sean más, en orden: Levantarse muy temprano, por los intrínsecos turnos que tienen esos burócratas que se hacen pasar por médicos; después, esperar el micro que tarda en llegar a la estación el doble de lo que tarda en llegar a destino (por lo general, esperar en invierno, cuando los abrigos nunca son suficientes y menos aún cuando se espera mojado), luego el viaje parado y apretado por tanta gente en una postura incomoda hasta para respirar y finalmente la tortura en si misma del taladreo del quien tranquilamente podría ser un militar retirado penetrando en los maxilares.
Es una desgracia. El día del dentista es un día menos en la vida. Al menos eso quisiera, que fuera un día menos. Pero hay que vivir ese día, hay que soportarlo. El único consuelo es saber que, al fin y al cavo, va a terminar. Y que, también por sus intrínsecos horarios, faltará mucho para el próximo encuentro. Aún así queda afrontar 3 de las 5 torturas en el viaje de vuelta.
Por suerte ya salí del antro, ya soy relativamente libre. Ahora, a esperar. Hace frio. La fila para el micro tiene al menos 5 personas frente a mí. Aún así, luego de 20 minutos llega el transporte; lleno, por supuesto, pero eso no me impide subir. La masa de gente me empuja contra el costado izquierdo del vehiculo. Trato de mantenerme en pie y miro a mi alrededor.
La gente a mi alrededor. No son necesariamente malas personas. Estoy seguro de que deben estarla pasando tanto o aún peor que yo. Aún así, se que si los molestara de alguna manera o si necesitara su ayuda no pensarían lo mismo de mi. No me ven como un igual, aunque lo soy, todos lo somos. No se dan cuenta de que sufro como ellos, simplemente cada uno busca su propia satisfacción. Me dan casi asco, no tiene expresión en el rostro, ni sacan palabra de las bocas. Es como estar encerrado con autómatas.
Una señora, gorda y vieja se levanta frente a mí. Como cualquier otro me dispongo a sentarme en su desocupado lugar como si siempre lo hubiera merecido. Empuja con su pesado cuerpo hacia delante y solo después grita: “¡Permiso!”. No se como ni porqué, pero logro sentarme. Nunca es una victoria completa, no puede ser un asiento cómodo. Es casi un complot, si yo logro sentarme en este asiento es porque no es cómodo. Además, es uno de esos ridículos asientos que miran hacia atrás. Pero no me puedo quejar (no hay con quien, además) después de todo, estoy sentado.
Y al lado hay una ventana. Entiendo ahora que el propósito de la ventana no es admirar el bellos paisaje como creía de chico, no existe tal cosa en esta ciudad. El propósito es que las personas sentadas sepan antes cuando bajarse y cedan su lugar. Aún así, miro por la ventana para tratar de escaparme del panorama gris y serio de la gente que tengo al lado.
Para colmo, del otro lado de la ventana hay otro vehículo igual al mío, donde todos tiene la misma expresión que acá. Hay una vieja, un hombre, otro hombre, un hombre más grande, una chica. Todos miran para adelante. Y yo los miro a ellos. Todos tiene la misma mirada perdida de “No se para donde mirar y no me interesa”. Los rastreo con la mirada uno por uno. Al final, me quedo mirando igual que todos.
Hay algo raro. Esa chica está mirando al frente también. Puede ser una mirada perdida como tantas otras, pero se dirige a mí. No hago nada, solo sigo mirando. Pero ella persiste ¿acaso sabe que la miro? ¿acaso…le importa? No puedo estar seguro, no se que hacer. Mejor aparto la vista, por un momento. Solo un segundo después, vuelvo a mirar al mismo lugar.
Ella hizo lo mismo y ahora está mirándome. Estoy seguro de que me está mirando. Y yo la estoy mirando y no cambia la mirada. Me está mirando porque la estoy mirando. De golpe todo es distinto. Me siento bien. No puedo evitar sonreír. Ella también sonríe. Es cierto, me está mirando. Es lindo, ella es linda. Me acerco a la ventana y ella sigue ahí. Ahora está casi riendo.
El semáforo cambia a verde. Claro, lo que había pasado es que estábamos detenidos y no podíamos avanzar. Por eso la pude ver. Que experiencia fantástica. No se porque ocurrió, no hice nada, no pedí nada, no me esforcé, simplemente sucedió. Ahora que pasó, lo puedo pensar. ¿Qué pasó? Era una chica linda, era una pasajera. Todos los pasajeros somos iguales. Simplemente me miró porque estaba del otro lado, como yo hice lo mismo. Pero mil veces había viajado y nunca me había pasado algo así. ¿Cuáles son las chances?
Y ahora lo sé. Se que ya pasó. Se que terminó. Hay muy pocas posibilidades de volver a verla. Es más, estoy seguro de que no la voy a volver a ver. Pero la sigo viendo. Sigue acá. Esta acá. Ahora va a estar siempre en mi memoria. Es genial. Es buenísimo. ¡Qué bueno que fui al dentista!
jueves, 31 de diciembre de 2009
Casandra y Eli
(Esta, la última entrada del año, se la dedico a todas mis amigas cristianas, que son pocas pero valiosas)
Casandra caminaba tranquila por las calles de la ciudad. No había ningún apuro, en principio. Todo parecía normal y entonces la vio. Había una iglesia enfrente de ella. No supo entonces si había llegado a la iglesia o si la iglesia, simplemente, había aparecido en su camino. De todos modos, no entró.
Casandra no tenía un particular aprecio por las iglesias, sinagogas, templos o mezquitas. Si estaba segura de algo, era que no había nada más equivocado que aquello que se llama religión. Veía a sus seguidores dogmáticos, cerrados en sus ideas y no podía evitar desesperarse. Sentía desprecio incluso, y sabía que ellos también la despreciaban.
Recordó entonces un chiste, una pequeña frase que resumía todo lo que pensó en ese instante que pasó frente a la iglesia, y lo dijo fuerte y claro:
“La única iglesia que ilumina es la que arde”
Casandra cayó en la cuenta, pocos metros más adelante que había un fuerte olor a humo. En el suelo, el gas se estaba acumulando, ya no podía ver sus pies. El humo se volvía niebla mientras avanzaba, mientras huía. La niebla se volvió bruma y Casandra se perdió. Después de deambular un poco, con los ojos y la boca tapada, el humo se disipó y ante ella se encontraba una figura extraña, un misterioso hombre de negro.
-Casandra, bienvenida, te estaba esperando- dijo el hombre mientras se alejaba el humo.
-¿Quién es usted y dónde estoy?- preguntó tranquila, sin desesperarse, no era la primera vez que afrontaba una situación igual de extraña.
-Siempre tan desconfiada, mi nombre es Eli y estamos acá para discutir algo importante- dijo el hombre, saliendo de las sombras.
- Y supongo que solo después de discutir vas a liberarme.
- En efecto.
- De acuerdo, no estoy en posición de discutir. ¿Qué debemos discutir?
- Casandra, venimos a discutir un dogma que te intriga.
Casandra se sintió extrañada en ese momento. ¿La habría escuchado este extraño ser cuando dijo lo de la iglesia que arde? “De ser así, solo tengo que redimir mis opiniones para ser libre”, pensó. Supo cual era la obvia solución y expresó:
“Dios sí existe”
-¡Casandra!- gritó el misterioso hombre- No estás acá para mentir, tendrás que decir la verdad, en todo momento- concluyó mientras se sonreía.
-De acuerdo, si debo decir la verdad, esta es la verdad. Dios no existe, no puede existir, va en contra de las leyes de la lógica.
-¿Y estas leyes existen?- preguntó sonriente Eli.
- Si, por supuesto.
- ¿Cómo estás tan segura?
- Existen, así es la cosa. Está fuera de cuestionamiento.
- Por supuesto,- Eli se pausó un segundo, rió y se acercó a Casandra- y ese es el dogma que venimos a discutir.
Casandra estaba intrigada por el comentario de su interlocutor. No podía comprenderlo del todo. Las leyes de la lógica, el hecho de que 1+1=2 era para ella absolutamente cierto y sin cuestión. Aunque no existiera la palabra uno o dos o más o igual, seguiría siéndolo de la misma manera.
-Casandra, quiero que entiendas que tu argumento es tan valido como la existencia de Dios, tampoco hay forma de demostrarlo. Estás tan ciega como todos.
-No, mi niego a pensar así- respondió un tanto nerviosa. Además, hay forma de demostrarlo. Creo y no me equivoco al pensar que cualquier otro dogma y no solo la existencia de Dios están basados en las leyes mismas de la lógica y el razonamiento.
-¿Estás completamente segura que no temes equivocarte?
-Por supuesto- respondió más tranquila.
- De acuerdo, ¿como es eso posible?
Casandra se detuvo un momento a pensar. “¿Cómo es eso posible?”. Debía haber una forma de probarlo, una forma lógica y racional. Trató intensamente de recordar algo, mientras Eli la miraba contento, certero de su error. No podía tolerar esa expresión en su rostro, pero no podía pensar en una respuesta.
-Casandra, no tengo todo el día.
-¡Ya lo tengo!- respondió contenta- por que nadie puede generar una idea que no pertenezca al mundo real de forma directa o indirecta.
-Uhm…Eh
-¡Y tengo ejemplos!-interrumpió Casandra- No se puede imaginar un 4º color primario, o una 7ª vocal o una 4ª dimensión en el espacio. ¿O caso usted si puede, Eli?
- Pero Casandra- respondió retórico- esos no son ejemplos de nada, así no funciona la lógica. Mi Dios podría ser la excepción a tu preciosa regla.
Casandra se quedó atónita. Lo que este hombre decía era verdad, su argumento no podía ser comprobado. Y si ese argumento sobre la generación de ideas de la nada podía ser falso, no había forma de demostrar su primer argumento sobre la lógica y la razón por sobre todas las dogmas. No lo podía creer. No estaba segura de nada aún.
-Casandra, conocerás
-Deja de decir mi nombre- dijo Casandra un tanto enojada. Se sentía humillada por este hombre, ya no sabía que era verdad y que no, pero de todos modos- Si, la conozco.
- Es la forma lógica de demostrar que Dios no existe, ¿no es así?
- Dice que si existe un ser omnipotente que puede crear todo tipo de rocas sin importar su tamaño, puede crear una que sea tan grande que ni él mismo podría levantarla. Pero entonces no sería omnipotente ya que le faltaría el poder de levantar toda piedra no importa cuan grande sea, aunque de tener aquel poder, no podría tener el poder de crear una piedra tan grande como se quiera…
- Si, si, ya lo conozco. A lo que quiero llegar es que, como has dicho, si las demás dogmas no pueden ser comprendidas sin las leyes de la lógica y la razón…
- No podría haber religiosos que conozcan esa paradoja- lo interrumpió.
-Si, exacto Casandra, y por favor no me interrumpas- dijo irónico.
-No digas más mi nombre, empieza a molestarme- respondió seria.
-De acuerdo, solo quiero que comprendas, que el Cristianismo, el Islam, el Judaísmo de tus abuelos y tantas otras religiones siguen existiendo y sabrás bien que la paradoja del omnipotente es muy popular.
-Pero la religión es impuesta, no es elegida.
-¿Ah si?, ¿Nunca escuchaste hablar de aquellos ateos que eligen creer? Estás conciente de su existencia, lo sé. Además, ¿Cómo es que te convertiste en atea, de todos modos?
-Supongo que por las enseñanzas de mis- Antes de que Casandra dijera “Padres”, ya se había percatado de su error.
-Como tantos otros religiosos que conoces, ¿no es así?
-Entonces, ¿Qué es verdad y que no lo es?- Dijo Casandra luego de un incómodo silencio.
- En cierto punto, cada uno elige que verdad seguir. De la misma manera que elegiste ser atea, otros eligieron creer en Dios.
- ¿Puede alguien que acepta las dos posturas entender cual es la verdadera?
- ¿Puede alguien aceptar las dos posturas?
- No, claro- Pensó Casandra- No importa como sean las demás dogmas, para ser distintas a la lógica tienen que violar alguno de sus elementos, y la lógica no puede coexistir con algo que la viola.
- Exacto. No se puede probar que las demás ideas están equivocadas usando métodos que van más allá de las mismas.
- Ahora entiendo.
Casandra se sonrió luego de un largo rato. El humo se había esfumado y ya se podía ver la luz. Miró feliz a Eli, agradecida por el conocimiento que habían compartido. Eli, le mostró la salida. Podría decir que, para su sorpresa, estaban en la entrada de la iglesia, pero la verdad no le sorprendía. Ya se habían despedido, pero Eli la llamó:
-¡Casandra, espera!
-¿Qué pasa?- le contestó al darse vuelta.
-Seguirás eligiendo el camino de siempre, ¿no?
- Por supuesto, pero ahora se por qué,- Se rió un poco- o no.
-Excelente,- dijo también sonriendo- recuerda lo que aprendiste, y en adelante tené un poco más de respeto por los que no piensan igual. Además, no todos los religiosos son iguales.
Casandra admiró la entrada de la catedral donde se paraba Eli. Supo entonces cual era la mejor respuesta:
sábado, 21 de noviembre de 2009
"Casandra en el Avión" y "El Robot Adolescente"
- Experimento 1: Fiesta
-¿Dónde estamos?
-En una fiesta.
-¿Qué hacemos?
-Bailar.
-¿Qué es eso?
-Mover un poco con las caderas y los brazos en secuencias cortas repetidamente.
-¿Eso es bailar?
- A los efectos de música, si. Uno se mueve al ritmo básico de la música, en grupos de amigos, consecutivamente, mientras se balbucea la letra de la canción.
- ¿Hacemos eso toda la noche?
-No. Eventualmente empezamos a encarar.
-¿Qué es encarar?
-Invitar a una mina a bailar.
-¿cual mina?
-Cualquiera.
-¿Y viene a bailar con nosotros?
-No, se va con vos.
-¿Y bailo con ella?
-En principio si, pero la propuesta es un eufemismo. El verdadero objetivo es comértela.
-¿Qué? ¿A la mina? ¿Cómo me como a la mina?
-Metafóricamente, implica realizar un beso francés.
-¿Cómo es posible? No me conocería, ¿Cómo puedo gustarle?
-No se trata de gustarle, se trata de que ella acepte realizar el beso.
-¿Y después salgo con ella?
-No necesariamente. No es parte del protocolo. No implica ningún compromiso.
-¿Se hace sin cariño y sin compromiso? ¿Por qué se hace?
- El acto de encarar, en cuanto sea correspondido, implica una experiencia de placer para ambas partes. Se hace simplemente por el placer.
-¿El placer? ¿No es el amor?
-El amor es irrelevante. Se aparta la emoción o el conocimiento hacia la otra persona.
-¿Por qué ella aceptaría un beso sin compromiso o afecto?
-Por la misma razón que alguien lo propone.
-¿Por placer?
-Si. Ellas también saben todo lo que acabo de decir. Saben cual es el objetivo del encarar. Por eso lo aceptan, si es que lo aceptan, el placer es mutuo, en teoría.
-¿Es realmente así de simple?
-Hay variaciones en el procedimiento, pero el objetivo es en esencia el mismo.
-¿De eso se trata todo?
-Principalmente. No entiendo la sorpresa, uno puede consumir un alimento o bebida, o incluso un servicio como puede ser la televisión o el calor de una estufa solo por el placer que genera al cumplir psicológicamente el equivalente a una necesidad.
-Pero no es una estufa, es una persona ¿aún así hay que pensarlo de esa manera?
-Si. Es un placer como cualquier otro. En los inicios de la adolescencia cada uno descubre un nuevo tipo de placer, el placer sexual. El cuerpo madura más rápido que la mente o las emociones, así surge la situación de encarar.
-¿Entonces por qué besarse y no directamente sexo?
-El encuentro sexual ocurre, eventualmente. El beso es el paso previo. La mayoría de los adolescentes de ésta edad solo llegan al beso. Al crecer se llega a más.
- Experimento 1: Éxito
Casandra en el Avión
Casandra estaba acostada en su asiento semi-cama, de camino a Nueva York. Su última aventura en Los Ángeles fue demasiado dura para ella y ahora la pobre sólo quería volver a casa a descansar. Tras unas cuantas horas de viaje se despertó y comenzó a prestar particular atención a sus acompañantes en el avión.
Miró al asiento de al lado, donde una mujer joven como ella admiraba pensativa la ventana. Al poco tiempo, una niña se acercó a ella:
- Mami, Mami, ¿Qué pasa Mami?
- Nada cariño, solo estaba mirando el cielo, estoy ansiosa de que por fin vayas a ver a tu padre.
- ¡Tengo muchas ganas de ver a papá!
- Hija, sabes bien que él trabaja en Nueva York para mantenernos ya que somos muy humildes y que sólo podemos verlo pocas veces al año.
- Si, lo sé, pero yo lo amo igual y eso es lo que nos hace familia
Casandra sospechó algo extraño en ese diálogo, pero no se preocupó, era sólo un leve presentimiento ¿o no lo era? Entonces se fijó en el asiento de atrás, donde estaba una pareja de ancianos dándose un dulce beso.
- John, estas vacaciones a Nueva York eran exactamente lo que necesitábamos para renovar el romance.
- Judith, se que has tenido dudas sobre si podíamos seguir enamorados a tan avanzada edad, pero después de meditar, sé que seguiremos juntos para siempre y no hay nada que temer.
- No hay edad para mi amor por ti, John.
Casandra comenzó a sentir un temblor en la espina, algo estaba definitivamente mal. Trató de concentrarse en otra cosa, como la receta de los panqueques. Pero al escuchar a los jóvenes sentados frente a ella, una mujer hermosa y un muchacho con anteojos, todo quedó claro:
- Disculpe señorita, ¿falta mucho para llegar a Nueva York?, estoy muy ansioso, ¿sabe? Fui becado para el MIT, el centro de investigación. Sólo soy un muchacho de un barrio pobre y tuve mucha suerte en obtener la beca. Mi padre decía que no lo lograría, tuve que huir de casa, pero yo sé que si confío en mí mismo, podré lograr todo lo que quiera.
-Ehm, deben faltar un par de horas. Estoy prácticamente contando los segundos, yo también estoy ansiosa. Es que cometí un grave error al cortar con Peter, ahora sé que fui una tonta. Por eso estoy tratando de llegar a su boda en el momento exacto en que digan “acepto” para poder decirle que lo amo, porque lo amo mucho y sé que el también me ama…
Casandra entonces estuvo segura de lo que estaba pasando y sabía que tenía que hacer algo. Se levantó del asiento y, mientras la jovencita aún hablaba, declaró alarmada:
- ¡Basta!, deja ya de decir esas cosas, ¿no ves lo que está pasando?, estamos en la historia de una catástrofe y sus historias personales son ridículamente emotivas para exagerar la situación de pérdida al final, para que el público sienta lástima ¡Nos vamos a morir todos!
- ¿Una situación cercana a la muerte? Sé de lo que está hablando, señora. Yo estuve a punto de morir el año pasado por cáncer de páncreas. Pero decidí no rendirme y seguí ejercitándome hasta convertirme en el primer campeón negro del Tour de France…
- ¡Cállate idiota!, lo estás empeorando. Gente, sé que ustedes no me creen ahora, pero yo sé lo que está pasando y si no quieren arrepentirse, la única solución es que, aunque en principio no tengo ninguna evidencia, confíen en mí para poder…oh no…
Casandra no pudo terminar de narrar su historia antes de darse cuenta de que estaba contribuyendo a la escena, siendo ella misma un personaje patético con futuro esperanzador. Pero era demasiado tarde y un terrorista islámico que de pequeño vio morir a sus padres por una bomba americana hizo explotar el avión.
Casandra entonces despertó de su sueño y descubrió que, de hecho, era un sueño. Nada de eso era real, era solo una pesadilla enormemente elaborada. Miró a la ventana y notó que ya estaba siendo de mañana y ya estaba llegando a Nueva York, segura de que no habría ninguna tragedia ese 11 de Septiembre de 2001.
sábado, 17 de octubre de 2009
Génesis Inteligible
En el principio estaba el caos, donde nada existía o podía distinguirse de la nada. Tardo mucho, pero eventualmente, dentro del caos surgió la información, que ordenó a cada ente en un cosmos infinito. La información se manifestó en la materia y la energía en todas sus formas, en el tiempo y el espacio en todas sus dimensiones y las leyes naturales que los delineaban. Y los entes del universo interactuaron entre si, modificándose, creándose, destruyéndose. Fue la primera vez que la información pura se convirtió en inteligencia, la inteligencia del Universo.
El universo y sus leyes moldearon millones de estrellas y unos tantos mundos que los circundaban, bailando infinitamente. En gotas de luz que flotaban indiferentes, los átomos se juntaban para nacer como nuevos elementos. Y los mundos circundantes los recibían en explosiones, para afianzarlos en moléculas. En uno de estas piedras danzante, la materia se pasó a un sistema que podía crear sus propias reglas y crecer sobre la materia. Surgió una nueva forma de transmitir la información, una nueva inteligencia, la vida misma.
Millones de años después, la vida que era inmóvil se volvió consciente de sus propias necesidades y comenzó a depredarse a si misma. Los animales iniciaron la guerra eterna de la vida. Luego, para atacarse a si mismos o para defenderse de otros como ellos que podrían depredarlos, crearon la inteligencia del instinto, la inteligencia animal.
El final de la historia llega con un animal que transformó el instinto en voluntad. Al satisfacer todas sus necesidades más rápido que lo que su cuerpo necesitaba, empezó a actuar por su cuenta y a proponerse nuevas necesidades. Comenzó a crear maquinas para aquello que su anatomía no podía hacer y su mayor invención fue la habilidad de transmitir la información a su infinita descendencia, eliminando la frontera de tiempo, espacio o de su propia capacidad. Y se creó la última inteligencia.
El humano, como se hace llamar, al llegar al pináculo de su evolución, de su conocimiento, de su civilización, decidió ignorar de donde había venido. Se comportó como sus antecesores, o peor, destruyendo más de lo que creaba. Tardaría mucho el pobre humano en entender su verdadero poder para crear o destruir su ambiente y a si mismo, pero eventualmente tendrá que hacerlo.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Hijo
Hacía unos 35 años se había agazapado sobre el país una enorme oscuridad. Ese año, en algún momento de julio, un régimen ultra-autoritario se había apoderado del gobierno y comenzó una ola de represión masiva sobre la inocente población.
Julio sabía bien esto, no solo lo había estudiado miles de veces, sino que su trabajo dependía de eso. Era ahora director de una agencia de derechos humanos, que se dedicaba a buscar a las victimas más perjudicadas por ese golpe.
Las fuerzas golpistas fueron dirigidas por Jorge Giuliani. Giuliani derribó la democracia con balas, pero las destruyó con palabras. Si el pueblo no se había levantado contra él es porque él convenció al pueblo de lo contrario. La consecuencia sería la desaparición sistemática de una parte importante de oídos silenciados.
Julio siempre tuvo un interés profundo en ese tema, porque ese tema, esa constante de la sociedad actual, lo incluía a él. Fue encontrado en una guardería cuando a penas tenía 1 año de edad. Después de un tiempo, fue adoptado por una familia judía y lo nombraron por el mes en que lo encontraron.
La asunción de Giuliani como líder de la dictadura no era casual. Desde los primeros años de su adolescencia desarrolló un fuerte desprecio hacia varios miembros de la sociedad, discriminando a sus compañeros por judíos o militantes políticos opuestos a sus ideas. Su habilidad como militar y como orador lo hizo destacar en las filas y cuando sucedió el golpe, no había mejor opción.: Era el hombre perfecto.
Cumplidos los 16 años, Julio era ya un hombre formado. No solo su largo pelo castaño cubría prácticamente toda su cara y cabeza, por dentro de ésta también se producían cambios importantes. El joven comenzó su carrera política a esa edad, militando en partidos y organizaciones de derechos humanos.
En los 10 años que duró, desde la asunción de Jorge Giuliani hasta que fue depuesto y encarcelamiento por
Julio comenzó a participar fervientemente solo a partir de los 16 años, porque fue entonces que supo la verdad. Sus padres adoptivos sabían que hasta entonces no estaba listo para saber la verdad cruda. Entonces Julio se prometió luchar por una causa que consideraba justa, la aparición de sus padres (quienes fueran) y el encarcelamiento de sus asesinos. Quería saber quienes eran, quería saber quien era él.
Giuliani fue depuesto quizás demasiado pronto y muchas preguntas quedaron sin respuesta. Los presos fueron liberados así como los represores fueron encarcelados. Se inició claro, la gran campaña para la búsqueda de los hijos perdidos, en manos ajenas. Pero habían quedado bebés en las guarderías clandestinas que, en principio, no podían ser identificados.
Julio era un militante de un partido pequeño que vivía en la dictadura. Vivía ahí, porque su trabajo lo forzaba a investigar y recorrer los lugares donde el horror había ocurrido. Conocía prácticamente todos los casos de todos los desaparecidos y cada vez reconstruía una nueva historia. Pero nunca daba con la suya. La historia de su vida era buscar la historia de su vida.
Giuliani llegó a ser apreciado por sus pares militares. El ejército era un ambiente que, aunque poderoso, se aislaba de la sociedad general dando al surgimiento de criaturas como él. Los cadetes lo admiraban casi devotamente y habrían hecho cualquier cosa que les ordenaba, como finalmente pasó. Aún así, rodeado de gente que lo respetaba, Giuliani nunca mostró verdadero aprecio o satisfacción por estar con otros seres humanos. Es sabido que de haberlo querido lo habría demandado, si es que no lo hizo.
La historia de Julio se hizo popular en el pequeño partido. Los altos líderes sabían que necesitaban ganar popularidad en las masas y usaron su conmovedora vida para llamar la atención. Entonces Julio triunfó se hizo sentir en los corazones del pueblo, sobre todo en uno particular. Finalmente terminaron albergándolo en su seno y de paso al partido ya no tan pequeño.
Luciana nunca conoció a sus padres tampoco. Era otra legítima víctima del horror. Tuvo que vivir su vida en un orfanato hasta que tuvo edad para trabajar. Decidió ser enfermera, para ayudar al prójimo con lo poco que sabía. Trabajar la llevó a conocer gente y sindicatos. Y los sindicatos la llevaron a los partidos y los partidos a Julio.
Con Julio el pequeño partido, siempre excluido de las grandes políticas empezó a ganar terreno. Tanto así que se rumoreaba de postularlo a él de candidato a Presidente. Su propuesta era su historia, que lo había llevado hasta ahí. Era el candidato ideal.
Luciana y Julio se encontraron, según ellos de milagro. Y encontraron el milagro del amor. El amor llevó al cariño y al cuidado mutuo. Pero fue ella quien llevó a Julio al hospital, para hacerse uno de los recientemente inventados exámenes genéticos.
Giuliani fue mucho más cruel con las mujeres que con los hombres. No siempre fue tan marcada la diferencia, solo al verdadero final del terror. Muy en el final, casi en el último año, el número de victimas mujeres se quintuplicó. Si eran embarazadas era peor, eran encerradas de por vida. Algo tenía con las mujeres Giuliani.
Julio ya no necesitaba saber su historia verdadera. Buscar su historia lo había llevado a crear su propia historia, la historia del huérfano que se convertiría en presidente. No era necesaria una nueva historia, otra historia. Así que, decidió no decirle a nadie del partido. A nadie más que a Luciana.
Giuliani hizo muchas cosas terribles, pero solo se arrepintió de una. No de una muerte, si no de una vida. En uno de sus campos había una mujer. En esa mujer, había un Giuliani. Entre ellos había un secreto, pero el secreto por alguna razón se perdió como tantas otras cosas en estos tiempos oscuros, hasta que alguien que buscara la verdad lo encontrara.
Julio no quería creerlo, pero no podía evitar pensarlo y descubrir que era cierto. Luciana le trajo los resultados que revelando la verdad, hundieron su verdad. El huérfano, el futuro presidente y el amor de Luciana se fueron y llegó Julio Giuliani.
Fue casi inmediato, cuando se supo la noticia el Partido eligió a otro candidato, con otra historia que se hizo cada vez más popular. Fue menos inmediata la separación con Luciana, pero al cabo de un tiempo simplemente no pudo vivir con él. Julio siempre había sido lo que veían en él. Y ahora, ¿Quién era él?
viernes, 28 de agosto de 2009
Adolesko
Hace mucho tiempo, en un mundo muy lejano llamado Adolesko, había dos razas de la misma especie. Las dos razas estaban en guerra desde que se tiene memoria. De un lado, los Dra'ak, gusanos de cola segmentada con dos tentáculos por brazos y ojos negros gigantes, que peleaban usando el fruto de su intelecto, su simple tecnología. Por otro lado, los Pathrion, que eran grandes cangrejos humanoides, con tenazas carnosas que se valían de su enorme fortaleza física
Por muchas generaciones, los Dra'ak fueron esclavos en prisiones enormes, hasta que uno, Slav, empezó una rebelión y escapó de las celdas con otros tantos. Años después de la primera rebelión y la muerte de Slav, la guerra continuó. Los Dra'ak se organizaron en pobres chozas, azotadas día a día por los Pathrion, que no descansaban y azotaban fuertemente. A los mayores, los más experimentados y por tanto más peligrosos rebeldes, los capturaban de vuelta y nunca se los volvía a ver, como habría pasado con Slav. Se decía que se los devoraban.
Sin embargo, la rebelión resistió, pues cada tanto los Dra'ak encontraban una grieta en las prisiones y liberaban a más de los suyos. Además, cada año, en primavera el Dios alado Ziguhn baja de los aires trayendo nuevos huevos con nuevos Dra'ak. Pero igual que ellos, el enemigo se multiplicaba imparable e incomprensiblemente. Nadie sabía como podían multiplicarse tan rápido. Los que quizás sabrían, los mayores y más sabios, estaban capturados y posiblemente muertos.
Pensaba Andii, el joven Dra'ak, en la historia de su pueblo. Pensaba, más que nada, en que pronto cumpliría 21 años y que nadie en su tribu, en su aldea, o en toda su raza, llega a los 21 sin desaparecer en batalla. Además, pensaba en la batalla que se acercaba y que tenía mucho miedo.
El campo de batalla estaba frente a el, donde se juntaban las cordilleras, la encrucijada de las montañas. Todo parecía tranquilo, hasta que llegaron, con su clásico trote pesado y crujiendo sus tenazas. Sus amigos prepararon las boleadoras, las lanzas y los arcos, pero la batalla duró poco. Andii podía ver como las lanzas y las flechas rebotaban impotentes frente a la coraza de los adversarios y como sus tenazas pasaban como un rayo sobre sus cabezas, decapitando a sus compañeros. Pero no, a él no. La pinza le llegó cerrada, de modo que no lo mató. Claro, el golpe fue igual de fuerte y todo se volvió oscuro
Andii despertó en una habitación cerrada y negra. Giró la cabeza a la luz y vio los barrotes, estaba en una celda. Entonces comenzó a recordar que cuando era infante, vivía en una de esas celdas, pero Slav y sus acompañantes rompieron las paredes y lo liberaron. Podía recordar con detalle su cara, la cara del hombre que lo liberó y lo llevó a la libertad. Con detalle en los ojos, los ojos negros y grandes, que son todos iguales, pero en él eran especiales, un poco más azules.
Andii durmió, estaba agotado y no podía hacer mucho más. Despertó frente a un mote de comida horas más tarde y al tomarla vio sus propios tentáculos. Había algo distinto, eran más grandes y más duros, y los cubría una ligera escama. Se asustó, pero comió de todos modos.
Los meses pasaron, aburrido en su confinamiento. Andii supuso que se había enfermado gravemente, le salieron dos grandes bultos al costado de su cola, duros como piedra y sus brazos, que habían sido encadenados, eran dos rocas a su espalda.
Un día, un Pathrion se paró frente a su puerta. Andii pensó que eran su final, que ya lo habían engordado y ahora lo devorarían, pero no fue así. La bestia se le acercó y le dijo: "Vendrás conmigo" Andii estaba sorprendido, los Pathrion no hablan, o al menos eso creía. Nunca habían hablado, nunca había dicho nada. Aunque nunca les habían preguntado nada. Era extraño ver al enemigo hablar en su idioma
Andii caminaba encadenado, siguiéndolo, en un pasillo largo, a los lado podía ver a otros encerrados, pero no eran Dra'ak, eran Pathriones, encadenados y cerrados. se quedó mirando a un par en especial, pues estaban uno sobre el otro. Andii sintió algo moviéndose en su pecho cuando lo vio, no sabía que estaba sintiendo. Pero no había tiempo, el carcelero lo tironeaba
Lo llevó a una habitación blanca, con luz muy intensa. Se sentó, y frente a él, se sentó su carcelero
:- "Estuvimos esperando, Androhs, esperándote 21 años", dijo el Pathrion
Andii no entendía, pero recordaba ese nombre, Androhs, era su nombre antiguo, verdadero
:- "Estarás confundido, supongo. No es fácil aceptar que toda tu vida anterior es mentira. Pero esa es la verdad"
Andii estaba asustado y seguí sin entender, pero recordó que Androhs era como lo llamaban en la celda, cuando era un infante. Quiso mirar para otro lado, en un rincón. En ese rincón, había unos huevos, de Dra'ak. Pero no era posible, el dios Ziguhn nunca pasaba por las tierras de los monstruos.
"¿Estás viendo los huevos?", dijo "Eso va a ayudar a explicar, te habrán contado el cuento de Ziguhn". Con sus pinzas movió la pared. Del otro lado, estaba el dios alado, el propio Ziguhn, pero quieto. Firmemente en el suelo y los Pathriones incrustaban en su estomago huevos, decenas de huevos.
:- "Androhs, se que es difícil de entender, pero no todo es lo que parece. La guerra es una mentira, no existe, es un error. Es mi error"
Andii vio a los ojos frente a él, fijamente. Por que mientras más veía, más creía ver un ligero tono azul. No podía creer que fuera verdad, pero lo era
:- "Slav, así me decían, ¿no? hace mucho tiempo. He cambiado mucho, verás. Todos cambiamos. Incluso tú"- hablaba pausado el monstruo
Andii estaba exaltado, no lo podía creer, no lo quería creer. Su mundo entero se derrumbaba. Trató de liberarse de las cadenas y ver sus tentáculos, por que él aún debía seguir siendo él. El otro, mientras tanto, buscó una piedra.
:- "Esto se llama espejo, muestra la exacta imagen que tiene en frente"
La piedra frente a Androhs mostraba el rostro crustáceo de un Pathrion, que imitaba sus gestos. Las cadenas se rompieron finalmente y puedo ver sus carnosas tenazas. No quedaba duda
:- "Hijo mió, bienvenido al mundo real. Tu etapa de larva ha terminado, ahora eres un adulto completo"
Androhs se paró sobre sus bultos, sus piernas. Su cola había desaparecido, ya no tenía dudas. Meses después, habiendo fertilizado sus primeros huevos, salió al campo de batalla de nuevo. Los Dra'ak estaba en frente, con sus armas primitivas. Ya no tenía miedo.